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EL AGUA CALIENTE Y SUS BENEFICIOS



Un buen hábito diario para limpiar y desintoxicar el organismo consiste en beber en ayunas cada mañana un vaso de agua caliente seguido un poco más tarde por otro vaso de agua caliente con un chorro de zumo de limón y una cucharadita de miel.

Esta sana costumbre matinal la pueden seguir incluso los niños. De hecho, si se tiene tos o mucosidad estas se ven aliviadas de inmediato, especialmente en el caso de los más pequeños.

Esto es así porque el agua caliente ayuda a eliminar las toxinas y los residuos acumulados en los órganos excretores, así como las bacterias perjudiciales que se encuentran en el tracto gastrointestinal.

Tras ingerir el agua es conveniente esperar al menos media hora antes de tomar el desayuno.

No obstante lo dicho, la práctica de beber agua caliente es extensible al resto del día para así obtener una limpieza en mayor profundidad de los tejidos. Se debe de beber a pequeños sorbos siempre que se tenga sed.

El agua caliente es especialmente útil cuando se está realizando un ayuno, ya que disuelve el material de deshecho que el agua fría no puede disolver por sí sola, además de que ayuda a arrastrar la suciedad hacia fuera a través de los poros, riñones y demás órganos eliminatorios.

Beneficios que proporciona beber agua caliente

Además de los mencionados más arriba sirve como remedio para curar y aliviar enfermedades como la arteriosclerosis y el reumatismo, entre otras.
Asimismo, es una solución bastante eficaz para bajar la temperatura del cuerpo cuando se tiene fiebre: dilata los canales del cuerpo por lo que la sangre circula más fácilmente pudiendo eliminar así toda la "basura" acumulada por las vías que la Naturaleza ha previsto para ello.

Por otra parte, para todas aquellas personas aquejadas de sobrepeso o que quieran bajar algunos kilos de más es importante que sepan que la práctica de beber agua caliente es un modo seguro y fiable de conseguir reducirlos sin tener que recurrir a dietas de adelgazamiento que pongan en peligro su salud.

Cómo preparar el agua caliente

Es muy sencillo. Tan sólo hay que hervirla unos minutos, dejar que repose un poco y beberla a una temperatura razonable, caliente no es sinónimo de "quemando".

Si se tiene la intención de beberla a lo largo del día es útil hacerse de un termo para que conserve la temperatura y de esta manera irla bebiendo poco a poco.