E102
Nombre: Tartracina
Usado en: refrescos, helados, chicles, golosinas y jaleas.
E127
Nombre: Eritrosina
Usado en: mermeladas de fresa y postres lácteos.
E161
Nombre: Cantaxantina
Usado en: pienso de animales que luego son para consumo humano.
E220 a E228
Nombre: Sulfitos
Usados en: mermeladas, jaleas, confituras, zumos de naranja y limón, vinagres, encurtidos, pastelería.
E249 a E252
Nombre: Nitratos y nitritos
Usados en: quesos, conservas de pescado y productos cárnicos.
E310 a E312
Nombre: Galatos
Usados en: chicles, salsas, mazapanes, aperitivos, repostería, chocolates con frutos secos y sopas preparadas.
E320 a E321
Nombre: Butil-hidroxi-anisol / Butil-hidroxi-tolueno
Usados en: salsas, chocolates, chicles, golosinas, puré de patatas, sopas y cremas preparadas.
E339
Nombre: Ortofosfato de sodio
Usado en: quesos grasos, leche condensada y refrescos de cola.
E620 a E625
Nombre: Glutamatos
Usados en: salsas, productos cárnicos, comida china y comida preparada.
E951
Nombre: Aspartamo
Usado en: productos sin azúcar y bebidas carbónicas.
Fuente: Cuerpomente.
LOS 10 ADITIVOS MÁS PELIGROSOS
LOS ADITIVOS

Qué son los aditivos
Se entiende por aditivo toda aquella sustancia que se añade a los alimentos que vamos a consumir como pueden ser: colorantes, aromas artificiales, potenciadores del sabor, conservantes, antioxidantes, emulgentes, edulcorantes, estabilizantes, antiapelmazantes, reguladores del ph, grasas, etc.
¿Se indican siempre los aditivos en las etiquetas?Normalmente, vienen indicados en las etiquetas de los productos que los contienen. Sin embargo, no siempre es así, ya que sólo es obligatorio especificarlos en aquellos que van envasados, no siéndolo en aquellos alimentos que vienen sin envasar, como es el caso del pan, la repostería, la carnicería o la pescadería. Las bebidas alcohólicas no tienen, tampoco, obligación de declararlos.
El problema añadido que tiene esta norma es que, aunque en los productos envasados sí se declaran, no sabemos cuáles son los aditivos que llevan las materias primas que se han utilizado para elaborarlos.
Por qué se utilizan los aditivos
Los aditivos se han creado por numerosas razones, entre las que se encuentran las siguientes:
Mejorar la textura y el aspecto de los productos, alargar su duración, recuperar cualidades que se han perdido en el proceso de producción, mejorar el sabor enmascarando así la poca calidad del producto que se utiliza, dar más color un alimento, evitar que éstos se oxiden, retardar el endurecimiento (como es el caso del pan cuando se utilizan los emulsionantes), etc.
¿Son peligrosos?
Es de sentido común que deberíamos evitarlos en la medida de lo posible, aunque esto resulte difícil ya hoy en día. Y deberíamos de evitarlos, además de por motivos de salud, porque esto nos garantizaría que nos encontramos ante un alimento natural que no ha sido manipulado en exceso.
Existen muchos problemas que están estrechamente ligados al consumo continuado de aditivos como son la aparición de alergias, desórdenes inmunitarios, cáncer, asma, desórdenes hormonales, mareos, cefaleas, alteraciones hepáticas, etc. Y estos problemas se agravan o se producen, precisamente, porque provocan un efecto cruzado cuando se ingieren con otras sustancias. Por ejemplo:
La tartracina (E102) puede desencadenar ataques de asma que se ven agravados si se ingiere junto a medicamentos como la aspirina.
Los sulfitos se usan como conservantes y también pueden provocar ataques de asma, además de cefaleas y mareos. Este aditivo inactiva la vitamina B1.
La eritrosina (E127) es un colorante que se usa para dar color a los productos "de fresa" y por su alto contenido en yodo actúa negativamente sobre la glándula tiroides.
E320 y E321 son potencialmente peligrosos porque son los que producen alteraciones en el sistema inmunológico, alteraciones hepáticas y hormonales.
Los glutamatos (glutamato monosódico) son potenciadores del sabor y son de todos conocidos sus síntomas tras consumirlos: dolor de cabeza, presión en las sienes y rigidez en la nuca. Estos síntomas son comúnmente conocidos como el "síndrome del restaurante chino", ya que son muy usados en este tipo de restaurantes.
Los colorantes E102,110,122,124,127 y el conservante E211 son sospechosos de provocar hiperactividad en los niños. De hecho, son utilizados en numerosos productos que van fundamentalmente dirigidos al público infantil como las golosinas, refrescos, helados, postres, mermeladas y chicles.
Los nitratos y los nitritos son conservantes que se utilizan en las carnes y en los productos de charcutería, también se usan para darles un mayor color rojo. Pues bien, se consideran bastante tóxicos, y lo que es peor, cancerígenos.
Productos que más los usan
Platos preparados, charcutería, aperitivos, panes, productos de repostería, salsas, postres instantáneos, comida basura "fast food", refrescos, golosinas, helados, margarinas, zumos, vinagres, quesos, chocolates, jaleas y mermeladas.
Un dato con respecto al pan (el que se consume normalmente, no el ecológico hecho de una manera tradicional): al menos se le añaden 15 tipos de aditivos diferentes entre antiapelmazantes, estabilizantes, reguladores del ph, emulsionantes, enzimas, vitamina C, y grasas.
MARGARINAS VEGETALES
Si bien es cierto que las margarinas proceden para su obtención de aceites vegetales, resulta bastante inapropiado introducirlas como alimento en nuestra dieta.
Esto se debe al proceso al que se ven sometidos los aceites vegetales para conseguir que obtengan una consistencia como la de la mantequilla.
Este proceso es el conocido como hidrogenación o endurecimiento de dichos aceites, en el cual se generan ácidos grasos trans (no naturales) que provocan daños celulares.
De este modo, este tipo de grasa vegetal es más dañina, incluso, que la grasa animal procedente por ejemplo de la mantequilla, cuyo consumo habitual (el de las margarinas) da como consecuencia una mayor profileración de enfermedades cardíacas, artritis, degenaración y cáncer.
LOS PELIGROS DEL AZÚCAR BLANCO
El azúcar blanco o refinado es un producto químico cuyo consumo origina una serie de problemas y alteraciones en la salud de las personas que lo toman.
A través del proceso de refinamiento ha perdido las vitaminas, enzimas y minerales que contenía como caña de azúcar o remolacha azucarera.
Para que el cuerpo pueda metabolizarlo son necesarias la vitamina B1 y el calcio, componentes que están ausentes en el azúcar refinado.
Por tanto, se produce un gran demanda de estos en el cuerpo, lo que da lugar a serias carencias de vitamina B1 y de calcio.
La deficiencia de calcio la suplirá el organismo extrayéndolo de los huesos y de los dientes, por lo que se puede afirmar que el azúcar blanco es un poderoso descalcificante.
Este problema es aún más grave cuando este producto se consume junto con otros productos refinados, como la harina blanca en el caso de los pasteles.
La deficiencia de vitamina B1 causa trastornos en el sistema nervioso como depresión, hormigueo, palpitaciones, nerviosismo, pinchazos, tics, etc.
La carencia de B1 hace que tampoco se metabolicen bien los hidratos de carbono. Consecuencia: se producen fermentaciones y putrefacciones, lo que favorece la proliferación de parásitos intestinales (lombrices).
La caries tiene, a su vez, como causa el abuso de productos refinados. Los pasteles se adhieren fuertemente al diente, generando una gran acidez que deteriora su esmalte.
Como se mencionó anteriormente, se produce al mismo tiempo pérdida de calcio en los dientes, ya que es necesario para metabolizar el azúcar blanco.
Es por ello especialmente peligrosa para los niños.
Otros problemas derivados de su consumo:
Acidez de estómago, obesidad, estreñimiento, intolerancia a la glucosa, infarto de miocardio, cálculos biliares, amigdalitis, etc.
Se le considera también causante de la úlcera gástrica y duodenal, puesto que su toma continuada deriva en un aumento de ácido clorhídrico.
Asimismo, el acné, el empeoramiento de las varices y las infecciones intestinales van asociadas al consumo de azúcar blanco.