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MASCARILLA FACIAL DE MIEL Y LIMÓN








Esta mascarilla de limón y miel es una auténtica maravilla, te deja la piel tersa, aterciopelada y sonrosada. Ayuda a mostrar un rostro descansado y relajado. Además, es económica, rápida de hacer, natural y nutritiva.

Ingredientes:

Una cucharada sopera de miel (orgánica a ser posible)
Media cucharadita de limón


Preparación: 

Sencillamente mezclamos en un cuenco o bol pequeño los ingredientes y lo aplicamos en la piel limpia y seca, dejándola actuar durante unos 15 minutos.

Antes de nada, aconsejo exfoliar la piel del rostro y cuello a fin de preparar la piel para recibir los nutrientes que nos van a aportar la miel y el limón.
Pasados los 15 minutos retiramos la mascarilla con abundante agua y aplicamos nuestra crema habitual.
 

MELAZA O MIEL DE CAÑA



La melaza o miel de caña es un producto de aspecto similar al de la miel, pero más oscura y con un sabor parecido al del regaliz.

Se elabora a partir de la caña de azúcar y tiene como ventaja, con respecto al azúcar convencional e incluso al azúcar moreno de caña, que está menos refinada y es, por tanto, menos dañina.

Es muy rica en elementos nutritivos, ya que contiene una cantidad significativa de vitaminas del grupo B (B1, B2, B6) y ácido pantoténico.
En mayor cantidad aún contiene minerales como:
hierro, cobre, calcio, fósforo, potasio, magnesio, cinc y cromo.

Se elabora comprimiendo las cañas de azúcar y extrayendo el líquido de su interior, el cual se cuece lentamente para que se evapore el agua sobrante y se obtenga la densidad y concentración que le son características.
Al final del proceso se eliminan las impurezas que salen a la superficie ( la "cachaza").

Por todo ello, la melaza es muy recomendable como endulzante y sustituto del azúcar, pudiéndose utilizar en todo tipo de dulces, zumos, yogures, etc.

BENEFICIOS DE LA MIEL


La miel es un alimento muy completo, energético y de fácil asimilación que no irrita las mucosas del estómago.

Al contrario de las vitaminas contenidas en frutas y verduras, la miel conserva infefinidamente todas sus vitaminas.

Contiene también fructosa, que al igual que la glucosa, penetra en los vasos capilares, se almacena en el hígado como glucógeno y se queda ahí reservada hasta que el cuerpo la necesita.

En caso de carencias de hidratos de carbono, el glucógeno almacenado es convertido en glucosa para ser usado cuando es necesario.

La miel tiene propiedades antisépticas, contiene inhibina que impide el desarrollo de algunas bacterias y germicidina.

Esto la convierte en un producto desinfectante.

También es buena como cicatrizante de heridas.

Es beneficiosa para el aparato digestivo por sus enzimas digestivas.

Es útil para tratar los tratornos del sistema respiratorio. Un remedio para tratar la tos crónica es:

Mezclar 2 cucharadas de glicerina y 1 cucharada de miel.

Tomar una cucharadita de esta mezcla cuando se tenga un acceso de tos.

LA MIEL


Las abejas trabajan incansables desde que extraen el néctar de la flor hasta que, en un largo proceso, lo convierten en miel.

Se calcula que para producir aproximadamente 100 gramos de miel, las abejas deben libar al menos un millón de flores.

Este nutritivo alimento está compuesto por:

- Glucosa en un 75 %.

- Agua en un 20 %.

- Vitaminas ( todas excepto la A).

- Minerales y oligoelementos como el magnesio, calcio, hierro, fósforo, sodio, potasio, etc.

- Sustancias antibióticas.

- Enzimas digestivas.

- Ácidos orgánicos como el fosfórico, láctico, oxálico, málico, etc.

- Ácidos grasos no saturados como el linoleico.

- Proteínas contiene muy pocas; sin embargo, en su composición hay aminoácidos esenciales que se asimilan muy rápido. Útiles para formar las proteínas que necesitamos.


No obstante, es evidente que estos elementos se encontrarán en mayor medida y de mejor calidad en aquellas mieles obtenidas de tierras que no estén agotadas por los cultivos intensivos y los abonos químicos.

Existe una gran variedad de mieles que pueden provenir de una sola flor en más del 50 por ciento de su contenido o de varias flores.

Aquella miel que proviene de varias flores es la denominada "milflores".

Respecto a la "monofloral", hay infinidad de variedades entre las que econtramos: azahar, romero, acacia, eucalipto, espliego, tomillo, aguacate, castaño, calabaza, borraja, brezo, lavanda, etc, por citar sólo algunas.
Cada una de ellas con sus propias características y beneficios.